Zaragoza tiene Expo, pero no tranvía

El mapa más famoso de la red, Google Maps, no renueva sus imágenes de la capital aragonesa desde Septiembre de 2008.

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Los más nostálgicos de aquella Zaragoza en la que no había ni vías ni catenarias tienen un efímero consuelo en Google Maps, la famosa aplicación del buscador, que no renueva las imágenes de su ‘street view’ desde Septiembre de 2008, cuando la capital aragonesa estaba en plena resaca de la Expo.

Por aquel entonces, el tranvía todavía era un proyecto y el centro de la ciudad no había comenzado su renovación. Ni siquiera había vallas de obra, y nadie había visto pasar los vagones rojos y blancos por el bulevar de Gran Vía, que intacto, permitía pasear solo a peatones. Tan solo el ya desaparecido quiosco del Caracol ‘robaba’ espacio a los viandantes.

Es de sentido común que la plaza de Paraíso recibiera al coche Google con los chorros de la fuente que coronaba la glorieta que preside la entrada del Paraninfo, senda natural para llegar hasta la plaza de Aragón. Allí, decenas de banderas y pinos plantados sobre macetas adornaban el acceso hacia un Paseo de la Independencia con seis carriles para el tráfico, tres en cada sentido.

Si el vehículo del gigante de Internet pasara hoy por la Plaza Europa y siguiera hacia el puente de la Almozara, casi irreconocible sin su túnel del tren en el medio, también descubriría nuevos edificios, como el de la Unidad de Montes o el nuevo centro de ocio y restauración que ha ‘surgido’ a orillas del Ebro. Más arriba, frente a la sede de la televisión autonómica, el arte aún no había encontrado su hueco en la margen izquierda del Ebro, ya que los estudiantes de la Escuela de Artes seguían en el edificio de la Plaza de Los Sitios.

Desde aquel lejano verano de la Expo, el barrio de Delicias también ha sufrido un buen lavado de cara con la remodelación del Centro Cívico, del que ahora surge una gran torre, la apertura de las Esquinas del Psiquiátrico o el finiquitado del centro comercial Aragonia a pocos metros del Estadio Municipal de La Romareda.

Si el barrio del ave ha sufrido un gran cambio, el entorno de la avenida de Goya no se ha quedado atrás. Los estudiantes del instituto Goya entraban y salían contemplando cada día un bosque de árboles y coches, donde años después iría la estación homónima.

Los ávidos de las compras, además de Aragonia y Plaza, tampoco contaban con Puerto Venecia, que estaba reducido a un montón de arena y tierra. La Expo, todavía con las galas de la exposición internacional, nada sabía de su ‘reconversión’ en zona empresarial, o de la construcción a pocos metros del CAT y sus polémicas pantallas.
Museos
También parece que la Expo, además de situar a Zaragoza en el mapa internacional, animó a los ciudadanos a emprender un idilio con los museos y centros de arte. El ‘nuevo’ Pablo Gargallo todavía no había mostrado a la ciudad su innovadora fachada y las imágenes de Google Maps tampoco muestran la aparición del edificio del CaixaForum de Zaragoza, así como la dinamización del Gancho con el Centro Cívico Las Armas, y el lustre de las fachadas y torres del Pilar (durante 2008, dos de sus torres estuvieron cubiertas).

A pesar de la crisis, la capital aragonesa ha seguido cambiado y en menos de un lustro ha cambiado tanto que para muchos ‘expoturistas’ y para los usuarios de la aplicación de mapas de Google puede resultar una ciudad totalmente nueva.

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