Vestirse de aragonés en el siglo XXI

Decenas de marcas de ropa y complementos han surgido en Aragón en los últimos años.

Los creadores de la firma Ramalama. (Archivo). P.P.G

Los creadores de la firma Ramalama. (Archivo). P.P.G

Vestirse de aragonés no es algo del pasado. Decenas de creadores de ropa y complementos pueblan la escena de la moda aragonesa en todos sus estilos y para todas las edades.

La cultura americana y el hip-hop definió tres marcas aragonesas: Craneo, Umbra y Nomad.

“Había un monopolio de marcas americanas”, explica Iván Moreno, creador junto con su mujer Iciar Lanaja, de Nomad Skateboards, un proyecto que nació en 1999 con espíritu pirenáico y con la pretensión de “aportar algo local a la moda del skateboarding y el streetwear” y sobre todo “ que pudiera estar al alcance de todos los bolsillos”.

Dieciséis años después, esta pareja laboral y personal ofrece sus productos por las principales ‘skateshops’ nacionales y están presentes en 25 países de Europa, Asia, Sudamérica y Australia.

Matthias Cráneo es un treintañero muy vinculado a la escena musical zaragozana que siempre soñó con tener su sello personal: “Desde pequeño, a los 8 o 10 años, veía las diferentes camisetas de la NBA, modelos, ediciones especiales de zapatillas Jordan de Nike, Reebok de Shaq…era un mundo fascinante”, explica este diseñador gráfico freelance que ya ha llevar su producto hasta Madrid y Barcelona, además de la propia Zaragoza. Bajo el sello Craneo se diseñan camisetas, sudaderas, gorros y calcetines, pero su pieza fetiche son las gorras hechas a mano con un patrón propio que define como “artesanía pura”.

Otra referencia es Umbra que solo cuenta con un año de vida. Nacida de la mente del creativo de 29 años, Álvaro Ruiz, contó con la pronta incorporación de otro zaragozano, Daniel Benedí para “unir fuerzas y hacer realidad la marca”.

Ruiz, quien distribuye sus creaciones en dos tiendas físicas de la capital aragonesa y a través de internet, explica que “vendemos más de lo que esperábamos pero menos de lo que desearíamos”. Además destaca que lo difícil no radica en la creación de una marca sino en “ser constantes y mantenerse” y lamenta que a pesar del trabajo que requiere “no da para dedicarse de pleno” a la moda.

Moda y tecnologías
Utilizar un smarphone ya no es una opción sino una necesidad. Y de la necesidad y la comodidad surgió Lana Mint, una marca dedicada a la creación de guantes táctiles de diseño (con los que poder utilizar un dispositivo electrónico). “No encontraba guantes táctiles que me gustasen y abrigasen, así que decidí hacerlos yo”, cuenta María Serrano, diseñadora gráfica y comunicadora digital de 34 años que confiesa que la tarea más ardua fue encontrar un fabricante español. “Hay que moverse mucho por las redes sociales y ‘markets’ para dar a conocer la marca”, añade Serrano.

Pedro Lozano y Héctor Paz son el alma máter de Imascono, que fusiona moda y tecnología, algo que para sus creadores “rompe lo establecido en el mercado internacional”.

La realidad aumentada está presente en sus colecciones que ya son cinco, a una por año. Los chicos de Imascono no se conforman con lanzar esta temporada una nueva colección sino que pretenden buscar acuerdos con socios importantes para que les ayuden a expandir su negocio.

Bueno, bonito y sostenible
La investigación científica fue la semilla de Ray Musgo, una marca de diseño de calzado sostenible.

Lorena Gasco y Javier Sánchez detectaron en 2013 un déficit en el mercado del calzado fabricado “de forma respetuosa con el entorno, que fuese confortable y tuviese un diseño femenino y actual”. Así que desarrollaron su proyecto en el IV Semillero de Ideas de Zaragoza Activa. Después presentaron su ‘invento’ al concurso de emprendimiento verde ‘Greenweekend’ y resultaron ganadores. Más tarde tuvieron la oportunidad de participar en una aceleradora de start-ups en Bruselas durante dos meses.

Esta primavera-verano supondrá el pistoletazo de salida a su primera colección “inspirada en la naturaleza, con prendas elaboradas con materiales de primera calidad, evitando los materiales pesados que son la causa de una gran cantidad de problemas dermatológicos”, aclaran los ideólogos de Ray Musgo, Lorena Gasco y Javier Sánchez, cuya actividad se desarrolla en Zaragoza capital en su práctica totalidad.

Gasco y Sánchez se resignan a los abundantes obstáculos que suponen los trámites administrativos previos a la puesta en marcha de un negocio. Se quejan de que la mayor dificultad reside en “remar contra la corriente que impera en el sector del calzado”, y para ello apuestan por una elaboración de carácter local.
Complementos de moda
Otros treintañeros con mucho que decir conforman Ramalama, una marca nacida de la larga amistad de Daniel Chía, estudiante de arquitectura, y José Luis López Martínez, ingeniero de diseño industrial.

Pajaritas, corbatas, pañuelos de bolsillo, tirantes, collares de galgo y alpargatas forman sus elegantes colecciones que incluso se han podido ver sobre la alfombra de los Goya, aún así su intención es “llegar a fabricar todo tipo de ropa y complementos” para él y para ella.

Los productos de Ramalama, además de en su página web, ya se pueden encontrar en Zaragoza, Valladolid, San Sebastián y Alicante. El camino hasta llegar aquí no ha sido fácil según cuentan sus creadores que aseguran haber nacido de “la nada más absoluta, sin ningún tipo de ayuda ni familiar ni pública”.

Chía y López son Ramalama, pues ellos mismos se encargan de escoger telas, gestionar las cuentas, diseñar las cajas e incluso montarlas desde que surgiera en octubre de 2012.

“Estamos muy contentos de cómo el público zaragozano y las tiendas valoran nuestro producto”, cuentan a la par que se confiesan orgullosos de fabricar todos los productos y comprar las telas si salir de Zaragoza.

Bajo el nombre de Falenas Diseño, encontramos ropa, joyería y complementos. El nombre se inspira en las mariposas nocturnas. Detrás están tres hermanas: María, Marta y Patricia Redondo que desde 2013 decidieron darle forma a Falenas “con el fin de realizar lo que nos gusta y con el propósito de conservar la herencia de nuestros padres, un negocio familiar con cuatro generaciones”.

Esta empresa familiar, en la que “cada hermana realiza lo que le gusta”, cuenta con la responsabilidad de mantener un negocio familiar en el que todo se queda en casa.

La crisis fue el detonante de D’Sophie Folies: su dueña perdió el trabajo en 2011 y ‘usó’ su afición para “llenar el tiempo y desarrollar mi creatividad”. “Al principio no vendía nada y todo lo que hacía lo regalaba” y aunque actualmente tampoco le permite dedicarse al diseño de complementos como primera actividad, no renuncia a vender sus productos tanto por internet como en el zaragozano Mercado de las Armas.

Un pequeño “gran sueño hecho realidad”
Quizá los más pequeños tengan algún motivo para darle las gracias a la desaceleración económica y ese motivo puede que sea Mi Talla Mamá: “Ropa para niños entre cuatro y diez años, en tallas diferentes a las standard. Tallas Y, dos tallas más largas de lo normal y tallas Z, tres tallas más anchas de lo habitual”, esclarece Mamen Ramón, una epilense de 40 años que lanzó en mayo de 2014 lo que califica como un “gran sueño hecho realidad”, y cuya filosofía se basa en que sea cual sea el cuerpo de un niño “ha de seguir vistiendo como un niño”.

Ramón recalca que contrata todos los servicios externos que requiere en Aragón. Esta creadora se une al clamor de otros emprendedores de la moda de que lo costoso es darse a conocer. “El esfuerzo merece la pena cuando ves feliz a un niño”, valora Mamen.

Una de las últimas incorporaciones a este elenco de firmas aragonesas la pone Diego, un estudiante de arquitectura en Dinamarca, que también trabaja como au pair. Desde la lejanía y con la ayuda de sus familiares ha creado Minimalist, una marca con diseños estacionales hechos a mano, que apenas cuenta con tres meses de vida.

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