Mascotas que dejan de ser simpáticas en los galachos de Juslibol y La Alfranca

Son algunas de las zonas donde se producen más abandonos de algunas especies invasoras.

Imagen de la captura de tortugas invasoras en el galacho de Juslibol.Por no más de 10 euros es posible conseguir una ‘simpática’ tortuga de agua con la que los más pequeños puedan ver satisfechos sus deseos por tener una mascota. Además, son animales silenciosos, que no requieren grandes cuidados ni dan problemas… al principio.

Sin embargo, cuando la tortuga crece y crece (duplican su tamaño cada año) saltan las alamas. Muchas familias encuentran en la suelta arbitraria de estos reptiles la solución. Precisamente este situación lleva acarreando problemas durante años en varias zonas de Zaragoza como el Galacho de Juslibol o el Galacho de La Alfranca.

“Es una especie invasora que desplaza y acaba con los galápagos autóctonos”, advierte Natalia Arnal, vocal de la junta del Colegio de Veterinarios de Zaragoza, que insiste en que es necesaria la concienciación a la hora de adquirir este tipo de animales por las consecuencias que pueden generar sobre el medio ambiente. Arnal avisa de que este tipo de tortugas ‘domésticas’ pueden llegar a vivir una media de 40 años, alcanzando un tamaño aproximado de 60 centímetros de largo y hasta 2 ó 3 kilos de peso. Desde la institución ponen de manifiesto la obligatoriedad de depositar este tipo de animales en lugares acondicionados, como el Centro de recuperación de fauna silvestre de La Alfranca, para evitar daños para con la fauna de la zona.

 

Juan Fernández, trabajador del centro corrobora este extremo y anima a que quien desee deshacerse de su tortuga, se acerque hasta sus instalaciones, ya que son el único centro autorizado por el Gobierno de Aragón.

Chabier González, veterinario del centro de recuperación de La Alfranca explica que aproximadamente se reciben entre 200 y 300 galápagos invasores (de Florida, de vientre rojo, de dorso de sierra o chino) al año procedentes de las capturas que se realizan en Juslibol. Todas ellas son sacrificadas, a diferencia de aquellas que reciben directamente en las instalaciones, que actualmente rondan los 40 ejemplares. 

González prevé que esta invasión podría tener consecuencias fatales para las especies autóctonas en el plazo de 50 años, como por ejemplo su desaparición. La reproducción de un galápago invasor ronda los 60 huevos cada año, mientras las especies autóctonas se mantienen en ocho durante el mismo periodo. Además, la más peligrosa para la fauna nativa es el galápago chino que estando emparentado con el galápago leproso, podría desarrollarse un efecto híbrido entre ambas especies. 
 

Legislación contra la invasión

Los daños causados por el galápago de Florida, una de las especies de tortugas invasoras, son tan alarmantes que en 1998 la Comisión Europea prohibió su importación y venta. No obstante, las tiendas de animales han continuado vendiendo otras especies muy similares que se escapan de la norma y que provocan un impacto medio ambiental similar. 

También con carácter estatal, el Ministerio de Medio Ambiente puso cartas en el asunto al regular el catálogo español de especies exóticas invasoras con el objetivo de prevenir la entrada en el país de especies invasoras y concienciar sobre el impacto que pueden generar. El galápago americano o de Florida y la tortuga pintada están incluidas en este listado.

Si bien, este decreto permitió conservar las mascotas invasoras a las personas que las tuvieran desde antes de agosto de 2013, siempre y cuando hayan informado a las administraciones autonómicas. 

Desde el Ayuntamiento de Zaragoza advierten que existe un problema no solo en los galachos, sino también en ríos y otras zonas con agua donde se abandonan galápagos “sin maldad” constituyendo un problema importante para la biodiversidad del entorno.

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