La voz en la política

Nunca sabremos si fueron los gallos los que arrebataron a Carma Chacó la Secretaría General del PSOE. Lo que sí sabemos, gracias a un reciente estudio, es que es más probable triunfar en política si se tiene una voz grave. Rita Barberá quizá es el ejemplo más claro entre ellas. Felipe González entre ellos.

Voces graves en política hay muchas (Zapatero), aunque no todas triunfan (Rubalcaba), algunas les hace falta entrenar…es lo que concluyó una investigadora española al comparar a Rajoy con Zapatero, este último tiene mejor voz, pero no la usa adecuadamente. Los hay que además de vozarrón (Barak Obama) tienen arte (Obama cantando).

(Corte del programa ‘Levántate y Cárdenas’ de Europa FM)

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La voz, el tono que le damos a las palabras, les hace adquirir vida propia. Diciendo la misma frase, unas pueden llegar a emocionar, y otras hacer reír. Hay voces idóneas para informar, con la que nos despierta Luis del Olmo, para hacernos reír al sentarnos frente a la tele como la de José Mota, no hay nada peor que el feroz grito de los discursos de Mussolini para hacernos temblar, o las hay, que sirven para todo, véase Carlos Latre.

Este estudio no es el único centrado en la voz grave y aguda. Coren Apicella, una investigadora de Estados Unidos, se dedicó a grabar el saludo de los barones de la tribu Hadza, situada en el norte de Tanzania, concluyendo que los hombres con voz más grave tenían más hijos, al contrario que los poseedores de voz aguda que, por el contrario, veían disminuida su tasa de descendencia. Esta investigación choca con la publicada en PLoS ONE que sugería que los varones con voces graves eran una mala elección a la hora de tener descendencia, ya que poseen un menor número de espermatozoides que los chicos con voz atiplada.

Pero no todo depende de la voz. Otro factor clave, no solo en política sino en el comportamiento humano en general, es la Comunicación no verbal. Esta ciencia, llamada kinésia o cinésis, cuyo padre fue el antropólogo Birdwhistell, se basa en el estudio del movimiento corporal y los gestos de las personas. Pero acaparando un marco más grande de investigación en la actitud de los políticos y en cómo ganan o pierden la credibilidad y el favor de los votantes, es curioso saber que no todo depende de su voz, sino también de su lenguaje no verbal.

¿Sabías que cuando una persona habla con las manos en los bolsillos puede estar ocultando algo?, ¿o que inclinarse hacia delante demuestra sinceridad en aquello que se está diciendo?

Otros ejemplos de interpretación del lenguaje corporal son:

  • Brazos cruzados: inaccesibilidad, aptitud defensiva.
  • Tocarse la nariz: mentira.
  • Caminar erguido: confianza en sí mismo.
  • Arreglarse/tocarse el pelo: inseguridad o coqueteo.
  • Unir los tobillos: aprensión.
  • Mirar hacia el suelo: incredulidad.
  • Palmas de las manos abiertas: Sinceridad, franqueza.
  • Entrelazar los dedos: incredulidad.
  • Frotarse un ojo: dudas, incredulidad.
  • Caminar con las manos en los bolsillos: abatimiento.

Estos solo son algunos ejemplos de la curiosa ciencia de la que acabamos de hablar. Aún así, la voz y los gestos unidos a muchos otros factores, como la vestimenta, pueden hacernos intuir un pequeño boceto de la personalidad de la persona que tenemos delante. Si queréis saber más sobre esta última ciencia, recomiendo el libro de Flora Davis “La comunicación no verbal”, pero si eres algo perezoso para ponerte a leer, visualiza el programa “Miénteme” (Lie to me) que emite la norteamericana Fox, y que se centra en la vida de Paul Ekman, un psicólogo que se dedica a investigar crímenes basándose en la actitud de los sujetos a través de sus gestos.

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