“Hemos perdido la batalla contra el Camino de Santiago navarro”

La afluencia de la vía aragonesa cuenta con un 80% menos de peregrinos que la variante navarra.

Artículo publicado en Heraldo.es

Dos peregrinos haciendo el Camino en una foto de archivo

El peregrino compostelano que llega desde el Camino de Santiago francés se decanta por el camino navarro. Los viajeros con destino a Galicia eligen en el 80% de los casos el itinerario que transcurre por Navarra frente al aragonés, que comienza en el Somport, a más de 831 kilómetros de Santiago de Compostela, hasta el municipio zaragozano de Urdiés de Lerda, en las Cinco Villas.

Las razones de esta elección por el camino aragonés podría tener su origen en el descuido en el mantenimiento del trazado o en una promoción turística que llegó demasiado tarde. Los sectores interesados en el buen funcionamiento de la vía que cruza Aragón reclaman actuaciones por parte de la administración.

“Nefasta”, así califica la situación del camino de Santiago a su paso por el Somport el encargado del Albergue Aysa de dicha localidad oscense, Perico Boli. “Después de gastarse 3 millones de euros antes del Jacobeo de 2010 no han vuelto a realizar ninguna actuación”. Este hostelero del Valle del Aragón no duda en señalar la “dejadez” de los políticos como principal responsable.

Boli, además de trabajador de la zona, también recorre con cierta asiduidad la etapa hasta Canfranc viéndose obligado a “limpiar” en múltiples ocasiones el terreno hasta que decidió dejar de hacerlo cansado del mal mantenimiento. Explica que, a los desperfectos que sufre la ruta, se suma la peligrosidad que conlleva tener que cruzar la N-330 hasta en cuatro ocasiones: “Algún día tendremos una desgracia”, sentencia.

Desde el Albergue Aysa del Somport aseguran que han registrado una caída del 20% en el número de peregrinos que pasan por su establecimiento.

La promoción exterior está comprometida por guías turísticas para peregrinos de Francia y Holanda que están recomendando evitar escoger el paso del Somport al que tildan de peligroso por su transcurso a lo largo de la carretera nacional francesa RN 134. Su estrechez y la gran afluencia de camiones son los factores fundamentales de esta advertencia, según denuncia Santiago San José, dueño del Albergue Pepito Grillo de Canfranc. Esta circunstancia se ve agravada por el escaso mantenimiento. San José transmite que están llegando un cuarto de los peregrinos que lo hacían hace ocho años.

La mala señalización es otra cuestión negativa del camino aragonés, tal y como explica César Ascaso, propietario del Refugio Tritón, quien se lamenta de que a pesar de que los viajeros cuentan “la belleza que tiene el paisaje”, se quejan de lo mal preparado que está. Propone como posibles soluciones la mayor publicidad del camino para mejorar las cifras de peregrinaje.

Los municipios se ven directamente afectados por esta problemática, uno de ellos es Villanúa, cuyo alcalde, Luis Terrén, se muestra abierto a escuchar y ayudar en los esfuerzos por mejorar todos los aspectos para con el camino. “Sería una muy buena fórmula para desestacionalizar el turismo y sostener los negocios de la zona durante la temporada baja”, concreta Terrén. Reconoce que “hemos perdido la batalla contra el camino navarro” por lo que insta a “optar por alternativas y ser imaginativos”.

Durante 2015, la cifra de peregrinos que han pasado a informarse por la Oficina de Turismo de Jaca fue de 523, aunque aclaran que muchos viajantes no pasan por la oficina, y a esta cifra no se suman quienes se acercan para interesarse por el camino.

Francisco Javier Rapún, presidente de la Asociación Amigos del Camino de Santiago de Jaca informó a este periódico en enero de que solo “4 de cada 1.000 peregrinos que llega a Compostela, en el mismo año que comienzan el camino, han iniciado su viaje en Aragón.
 

“Canalizar esfuerzos”

El Justicia se hizo eco del agravio comparativo que sufre el camino aragonés frente al navarro tras recibir una queja ciudadana. El pasado mes de noviembre, Fernando García Vicente aconsejó mediante un expediente el “canalizar los esfuerzos” para lograr “una mayor eficacia y economía de medios en las acciones de difusión” entre los diferentes agentes sociales. 

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