Expo 2008: ‘El agua es poder’

Obituario a la Expo Zaragoza 2008, Un caluroso verano pasado por agua.

Javier Ramos. HA.

Javier Ramos. HA.

El agua es poder. Para bien y para mal. El poder de quien es su dueño y de quien muere por ella. El poder de unir a toda una ciudad para conseguir un reto como fue la EXPO 2008, el de evolucionar una ciudad trasnochada y conseguir metas que de otra manera hubieran sido imposibles.

Poco recuerdo de los trasiegos de ese verano de 2008, pequeñas pinceladas que otrora serán difíciles de olvidar.

Escasos meses me alejaron de conseguir la gloria de sentirme totalmente dichosa al ser voluntaria de la fiesta del agua. A cambio, mi verano de los quince esta lleno de historias sin salir del asfalto de Ranillas.

93 días, media docena de vasos azules, dos pasaportes agotados y una Eurocopa. Con prisas y a lo loco, así sería la síntesis del evento. Mentiría si dijera que fue lo único que dejó la EXPO a su paso por Zaragoza, pero seguro aparecería algún defensor o detractor para desmentirme de inmediato.

Siempre se van los mejores, y es que con la traca final de Ranillas se fue lo más maravilloso. Me refiero a los recuerdos que cada uno guardaremos con mucho cariño y entusiasmo enaltecido conforme pasen los años porque nunca más volverán, porque son irrepetibles, porque fueron efímeros.

 El ‘iceberg’, para muchos sino para todos fue nuestra primera y más que previsible última sinfonía poético visual. Más allá de los mensajes que debieron traspasar nuestros sentidos y los singulares pingüinos, de un día para otro comenzamos a mirar hacia un río que siempre había estado ahí, desapercibido y sin protagonismo.

En un plano más intangible, otra “joyica” que pasó sin pena ni gloria fue el himno de la exposición que interpretado por Monserrat Martí (hija de la Caballé) y bajo el punto de vista de una servidora fue una analogía musical de lo que soñaba ser Aragón. Un pueblo con raíces, con historia y con sed de modernidad.

Por último recordar el que se ganó ser el gran lujo con el que contamos por tres meses en el Pabellón de Aragón, el desfile de paisajes de Carlos Saura con la guinda del increíble y renovado punta-tacón de Miguel Ángel Berna.

Tengo muchos más recuerdos en la recámara pero prefiero guardarlos e ir soltándolos gota a gota cada aniversario de guardar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *