Barreras arquitectónicas y falta de aparcamiento en el nuevo Inocencio Jiménez

Mostradores excesivamente altos o asientos sin reposabrazos son algunos de los problemas.

Artículo publicado en Heraldo.es

Problemas de accesibilidad, de tránsito y de aparcamiento. Esta es la situación que viven algunos centros sanitarios de Zaragoza. Sin distinciones de antigüedad, los hay de nueva construcción y con solera, pero con un denominador común: las deficiencias para personas con movilidad reducida.

El ejemplo más obvio es precisamente uno de los más recientes, el nuevo centro de especialidades Inocencio Jiménez. Inaugurado en febrero de 2015, desde su estreno lleva arrastrando quejas sobre numerosos problemas tanto exteriores como interiores.

Sin ni siquiera entrar, todo aquel que se acerque en taxi o vehículo privado hasta el centro se encontrará con la sorpresa de que en la puerta no existe una zona en la que estacionar provisionalmente. En caso de parar de forma irregular tendrá que sortear una zona verde de la que en algunos casos surgen “tuberías de goma y troncos” amén de obstaculizar el carril bici, según un documento de la Fundación de Disminuidos Físicos de Aragón (DFA).

Para acceder en autobús hay que caminar más de 100 metros hasta la puerta principal del centro.

Desde la Fundación DFA proponen como solución crear una zona de estacionamiento breve frente a la puerta principal, bien desplazando el carril bici hacia el interior o bien llevándolo a la acera opuesta de la avenida de Navarra. Otras alternativas pasan por facilitar el aparcamiento reservado junto al acceso de personal, o habilitar un número de plazas reservadas en el parking de uso exclusivo para personal del centro.

Ya en el interior, los paneles informativos se encuentran colocados a una altura superior de la que deberían, según denuncia la asociación, además de carecer de signos en braile. Asimismo, la cartelería presenta “una combinación de color poco contrastada” que dificulta su lectura a personas con deficiencias visuales. Los ascensores ‘mudos’ que no informan de la planta en la que se encuentra el paciente o la existencia de perfiles peligrosos se suman a la lista de obstáculos para las personas con problemas de visión.

DFA repara también en la excesiva altura de los mostradores del centro, concretamente en la planta de diálisis el mostrador mide 1,16 metros, cuando lo recomendable es que no superen los 0,80 metros. 

El pavimento resbaladizo y la ausencia de reposabrazos como apoyo para erguirse son una preocupación más para las personas tanto con movilidad reducida como para los ancianos. 

Desde la DGA transmiten la intención de mantener una reunión con el Ayuntamiento de Zaragoza para consensuar una solución y así crear una zona de aparcamiento que facilite las subidas y bajadas frente al centro. 

Además, desde el Ejecutivo autonómico se muestran plenamente receptivos a tener una reunión con el colectivo en fechas posteriores. No obstante, expresan su total desconocimiento de las quejas vertidas.
 

Excesiva pendiente

Las barreras arquitectónicas que presenta el recién estrenado Inocencio Jiménez no son exclusivas de este centro médico. Por ejemplo, la lejanía, escasez o ausencia de aparcamiento para minusválidos se repite en los centros de salud Grande Covián, Oliver o Parque Roma.

En el barrio de Delicias, una de las zonas más envejecidas de la ciudad, el ambulatorio de Delicias Sur resulta impracticable para camillas, carritos de bebé dobles y sillas eléctricas para minusválidos debido a la estrechez de sus rampas de entrada, única alternativa al uso de las escaleras.

La Fundación DFA ya realizó dos informes sobre este centro de salud corroborando que la pendiente de las rampas era del 14%, y que las escaleras carecían de barandillas. Este documento también señalaba que el mostrador estaba demasiado alto y el baño no cumplía las características de accesibilidad a pesar de señalarse como tal.

“Llevamos mucho tiempo pidiendo que modifiquen las rampas”, asegura Aurora Villanova, jefa del equipo de admisión del centro de salud, que explica que se habilitó una rampa por detrás del edificio para que la ambulancia pudiera entrar a los pacientes en camilla: “No es la solución idónea pero se salvó el problema”.

La DGA tiene previsto acometer obras de modificación en los accesos de este ambulatorio y cuenta con un presupuesto de 26.195 euros aunque todavía no hay fecha de inicio.

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